domingo, 30 de diciembre de 2012
Partida...
Fue el abrazo más fuerte que recuerdo que me haya dado.
Su partida me hacia la vista borrosa y no queria que lo notara.
Así que lo abracé yo también muy fuerte.
Le arregle su corbata y apoyé suavemente mi mano sobre su traje negro fulminante.
La textura era áspera y me recordaba a mi juventud, aquellos años.
Lo peine y lo bese en el cachete.
Por ultimo lo abracé una vez más y lo deje ir.
Se alejaba, recuerdo que se alejaba.
Y de repente, así como de la nada, un auto negro con vidrios polarizados subió a mi hijo y nunca más volví a verlo.
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