lunes, 17 de diciembre de 2012

Cualquier mano que hubiese elegido


Cualquier mano que hubiese elegido, me hubiese mostrado la misma moneda. La chiquita, en vez de la de un peso; si conoceré a ese bastardo de Rupert:
El verano pasado, a la vuelta de mi casa, quiso venderme un pájaro muerto como mascota.
Ésta vez que lo tengo enfrente, mirándome con esa sonrisita de pelotudo, estirándome la mano abierta adelante mio con esa monedita de 10 centavos llena de barro.
No iba a dejar pasar esta oportunidad (ya habia dejado muchas pasar), cuando él menos lo esperó, le guiñé el ojo y le di un golpe en la cabeza con la piedra que tenía en la mano derecha, le caí arriba como una fiera y le incruste el escombro en la cara.
Casi se podía decir que la cara de Rupert quedaba mejor con la piedra ahí.
Los chicos de alrededor huyeron despavoridos.
La policía llego casi instantáneamente.
En cuanto a mi, que me mantuve parado al lado de ese gordo feo, ya estaba satisfecho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario