jueves, 21 de junio de 2012

Los ojos

<<Que pibe mas denso>> pensó Rocío.
-Dale. Una miradita no se le niega a nadie, linda- insistía el chico
Ella, que mantenía su mirada en el suelo que todos pisaban, yacía nerviosa y alterada. No estaba en sus cabales y el muchacho solo empeoraba su situación.
-No entendés, flaco- sin mirarlo a la cara ni a los ojos- estoy mal.
-¿Qué? - aturdido por los sonidos del boliche, agregó- Disculpa, no te escuche bien, bonita.
Rocío hervía, y sabía que no iba a alejar al chico con esa actitud de tímida y acongojada, simplemente no se iba! Pero...
-¡Para! - sacudió los brazos para alejar al muchacho- ¡No entendés el "no" flaco? Es sencillo ¡ANDATE!

Cuando Rocío mostró la bestia, la cara del muchacho se transformo. De Naranja, a Azulado y finalmente a Gris. Fue testigo de los nervios de aquella chica que sufría. Vió las lágrimas saladas brotar de aquellos ojos color miel. Dentro de ella vio un tesoro que no podia manipular, pero que si podia ver.
El boliche que continuaba en su ecosistema, sonaba como la ultima noche. Y consideraba irrelevante el tesoro y la pelea de los jóvenes.
Pero de repente, así como de la nada, el boliche enteró, se silenció. Rocío no había visto jamas los ojos de aquel muchacho que la había visto soñar, que la había visto soñar, y quedó conmovida por un instante.

Rocío supo reconocer el Amor.

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